El problema vasco (I)
Desde hace unos de días me preocupa una amiga. Realmente no es ella quien me preocupa, sino ella y sus opiniones. Es vasca, concretamente de Vitoria, y estudia en Bilbao. Como otros tantos euskaldunes veranea en Laredo, y tengo la suerte de conocerla. Pero no se puede hablar de política con ella, de la sociedad vasca, o de su cultura. Y el otro día lo que empezó como una charleta de cervezas acabó con una-casi-crisis-de-ansiedad para ella y un disgusto para los demás, incluido su novio.
La conversación comenzó por lo que siempre se empiezan estas cosas, comentando un evento al que ella había ido y en el que había presenciado deportes vascos, folk vasco, charlas sobre lo humano y lo vasco, orígenes de los vascos y demás cosas altamente vascas. Como buen cántabro oriental, me intereso, porque realmente pienso que también debo estar al tanto de estas cosas, al estar invadido pero no conquistado, como muchas veces leo en camisetas con Asterix y Obelix ¿Pagarán derechos de autor?.
Uno de mis amigos, aficionado a la historia, y yo, comenzamos a desmontar muchas de estas cosas vascas. Que si el txistu es igual que el pitu cántabro o el pito y tambor castellano, que la trikitixa es el acordeón que hay por todo el litoral del centro y norte de Europa, que si la ikurriña es un invento del hermano de Sabino Arana (o desvarío_mode:on una Union Jack echada a lavar con un calcetín verde, desvarío_mode:off). Y de ahí a la política. Nuestra amiga, que es simpatizante del PNV, saltó como una fiera, bueno, no, realmente como una presa acorralada. Leer más…
